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Contribuciones masónicas al Derecho Internacional Humanitario.

Contribuciones masónicas al Derecho Internacional Humanitario.

" El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respete el carácter sagrado de la humanidad"

SIMÓN BOLÍVAR 

POR: Q:.H:. FRANCISCO JOSÉ ROJAS CARVAJAL 

Al momento de seleccionar este maravilloso tema, estuve recapacitando en las diversas situaciones, a que nos llevan los conflictos internos y externos de nuestra vida, y en contraposición a ellos pensé en el generoso y noble corazón, inmenso de bondad y gallardía, que acompañó siempre a nuestro Q:.H:. El Gran Mariscal de Ayacucho.

QQ:.HH:. mi gran deseo a través de esta significativa epístola es el de compartir con ustedes: la capacidad de perdón y comprensión que este ilustre personaje de nuestra historia demostró en todos sus actos al lado de nuestro libertador, así como el aporte incondicional de carácter visionario que realizo en Santa Ana de Trujillo al crear y dejar sentadas para la humanidad las bases del Derecho Internacional Humanitario.  

Conjunto de normas destinadas a mitigar, por razones humanitarias, los efectos de los conflictos armados. Protege a las personas que no participan o que han dejado de participar en las hostilidades y limita el empleo de medios y métodos de guerra. El Derecho Internacional Humanitario es también conocido como el Derecho de la Guerra o el Derecho de los conflictos armados.

El Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos son dos ordenamientos jurídicos complementarios. La finalidad de ambos es proteger a la persona humana. Pero, la protegen en circunstancias y según modalidades diferentes. El Derecho Humanitario se aplica en situaciones de conflicto armado, mientras que los Derechos Humanos o, al menos, algunos de ellos protegen a la persona humana en todo tiempo, haya guerra o paz.

Si el Derecho Humanitario tiene por objeto proteger a las víctimas procurando limitar los sufrimientos provocados por la guerra, los Derechos Humanos protegen a la persona humana y favorecen su completo desarrollo.

Al Derecho Humanitario competen, principalmente, el trato debido a las personas que están en poder de la parte adversaria y la conducción de las hostilidades. La principal finalidad de los Derechos Humanos es impedir la arbitrariedad, limitando el dominio del estado sobre los individuos; no es su objeto regular la conducción de las operaciones militares.

Nuestro Q:.H:. Antonio José de Sucre, conocido como el Gran Mariscal de Ayacucho, por el título que le confirió el Congreso del Perú, nació en Cumana, Estado Sucre un 03 de febrero de 1795, es y ha sido considerado como uno de los más grandes estrategas militares de la independencia suramericana, y fue quien sello con su victoria en Ayacucho un 9 de diciembre de 1824 el triunfo definitivo de la independencia con la última batalla del proceso emancipador. 

Al sonreír a la causa sagrada de la independencia, terminando la guerra Sucre escribió de inmediato una carta a Simón Bolívar donde exclamo: “Contiene la noticia de una gran victoria, y la libertad del Perú. Por premio para mí pido que usted me conserve su amistad...”

La confabulación política de su muerte y vil asesinato estuvo intelectualmente dirigida por el general colombiano José María Obando y su ejecución directa fue realizada por el oficial venezolano Apolinar Morillo, en compañía de José Erazo y el Coronel Juan Gregorio Sarria, de Tolima, Colombia.

Ahora bien, es el 1° de julio de 1830 cuando Bolívar recibe en Cartagena de Indias la noticia del asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, quien fuera ejecutado una mañana del viernes 4 de junio, en el sur de Colombia, en la Jacoba, dentro de las montañas frías de Berruecos. Allí exclamó el libertador desconsolado: “!Santo Dios!, se ha derramado la sangre del Abel de Colombia……. la bala que le hirió el corazón, mato a Colombia y me quito la vida”…... ¨yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío……¨

Poco después recibió la última carta de Sucre, escrita el 8 de mayo de ese mismo año, donde se despedía del jefe y del amigo, en ella citaba: “Adiós, mi General, reciba Ud., por gaje de mi amistad, las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de Ud. sea Ud. feliz en todas partes y en todas partes cuente con los servicios y con la gratitud de su más fiel y apasionado amigo”.

Sucre, el más leal, generoso y noble de los nacidos en estas latitudes, fue víctima de deslealtades, traiciones, intrigas y ambiciones que no merecía, hasta dar con su abominable asesinato en las montañas de Berruecos, donde aún deben sentirse los oscuros pasos de la acechanza, que el tiempo no ha podido borrar; y la resonancia lúgubre del ¡ay balazo! , lanzado por el héroe en el momento de sucumbir.

Es motivo de orgullo para la orden, que a este insigne héroe de nuestra independencia, hombre noble, bravío, símbolo de gallardía y de generosidad se le haya encomendado la elaboración del Tratado de Armisticio y el de Regularización de la Guerra, pues en el demostró ser el más hábil diplomático y consumado estratega de la época. Más aun cuando Bolivar enuncio en opinión a dicho tratado: ¨este tratado es digno del alma del General Sucre, es el más hermoso monumento de piedad aplicado a la guerra¨

Sucre encarna el prototipo de la fidelidad, de las virtudes cívicas y militares en sus más preciosas manifestaciones: disciplina, capacidad estratégica, respeto a las leyes, valor personal y grandeza espiritual. 

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