IN MEMORIAN del IL:. y Pod:.H:.LEOPOLDO OROZCO PINO.
Por: José Miguel Negrón B.
Significar la semblanza de un Masón de la nombradía del Q:.H:. Leopoldo Orozco Pino, es para mi humilde verbo y talento un compromiso que me honra y enaltece
Escribir sobre el Masón mayor es además, en mi caso particular, reflejar mis vivencias en el cotidiano y fraterno polemizar, y muchas veces de mi parte irreverente, cuando no supe en ocasiones aceptar que su obstinado pensar, era una enseñanza de la más alta Escuela y experiencia. Confieso tamaña equivocación.
Pero a medida que me permitió conocerlo, confieso también, que de alguna manera me compenetré con su forma de actuar y de pensar, lo que me hizo sentir hacia tan versátil personalidad, un gran afecto y respeto.
Permitidme contaros una anécdota que jamás olvidaré… un día presenté un trabajo ante un nutrido grupo de hermanos, y mi inquietud en cuanto a la aceptación de mi humilde exposición, era la presencia del hermano Orozco. ¿Qué irá a decir? ¿Cuál será su “As” bajo la manga, para refutar algo a lo que me he entregado con pasión y con denuedo? Me preguntaba. Os confieso que por primera vez me sentí pleno y orgulloso de la tarea realizada, al escucharle decir con cariñoso acento… <no sean pichirres, del uno al diez, este trabajo vale más de un diez>. Siempre le agradecí tan magnánimo gesto.
Permitidme ahora volcar mi pensamiento y dejar que las palabras fluyan en sentido homenaje ante el hermano ausente; dejad que cante a su memoria con la voz de todos, y que el viento lleve nuestras voces como una ofrenda de amor a su recuerdo.
Un 15 de noviembre del año 1914, nace en Valencia, Capital Carabobeña, nuestro Q\H\ Leopoldo Orozco Pino, bautizado así, por corresponder ese día en el Santoral a San Leopoldo, Santo de origen germánico y cuyo significado es: “Aquel que se distingue”. Vaya que si lo hizo.
En la “Cuna de la Libertad” viene a la vida y se percata pronto que esa Libertad es a la medida y voluntad del Dictador Juan Vicente Gómez, quien sería por 27 años el Amo de Venezuela, como lo refiere el escritor ecuatoriano Gerardo Gallegos en su obra: “En el Puño del Amo”. Su niñez y juventud fueron testigos de tan aciaga época; allí es donde se forma a los avatares de la vida.
Retozando en las aguas del Cabriales, bañaba sus sueños de niño y de esperanza. Transcurre su juventud en la ciudad natal, allí se forma y se educa; ingresa en la Creole Petroleum Corporation, empresa que al igual que otras del ramo, habían transformado la Venezuela rural a la del petróleo, a raíz de la aparición en suelo patrio del providencial Oro Negro, que cambiaría significativamente la vida del venezolano.
Nuestro Q\H\ Leopoldo Orozco, fue también seducido por la llamada bonanza petrolera.
En octubre de 1948 es transferido al Estado Falcón, y es frente al Mar Caribe, en Puerto Cumarebo, la pujante capital del Distrito Zamora, donde llega con su equipaje lleno de aquellos sueños de niño y de esperanzas.
Al poco tiempo nomás, el 5 de mayo de 1949, contrae nupcias con la Srta. Magdalena Luzardo y siente el llamado hacia nuevos horizontes; solicita traslado a la Meca del petróleo, Cabimas, la tierra promisoria del Estado Zulia, desde aquella madrugada del jueves 14 de diciembre de 1922, al brotar de las entrañas del Barroso, durante nueve días, cerca de un millón de barriles de petróleo. Aquella apacible aldea, con olor a pescado fresco y mecer de palmeras de la costa oriental del Lago de Maracaibo, se convierte en la tierra prometida para propios y extraños.
En los cuatro puntos cardinales de la geografía venezolana, se escucha el llamado del boom petrolero, de todas partes llegan gentes en busca de trabajo, no sólo nacionales, sino que las empresas explotadoras del hidrocarburo, también contratan mejicanos, colombianos, caribeños, etc. Todos formaron al lado de los gringos o “musiús”- como también se les llamó-, una sola fuerza que construyeron la nueva Venezuela del siglo XX; todos se dan cita en Cabimas, la sempiterna olvidada, acusada siempre por fanáticos intemperantes, de profanar la doncellez de la virginidad zuliana. ¡Cuánta ventura trajo la tal profanación!
Lo que si debo señalar, es que la explotación petrolera marca un hito innegable en nuestra historia; ésta, al decir de la autorizada voz del Dr. Arturo Úslar Pietri, se divide en dos mitades, antes y después de la primera década del siglo XX; la Venezuela agrícola queda en el pasado.
De esa legión de soñadores forma parte nuestro querido hermano; logra ser transferido de Puerto Cumarebo a Cabimas al poco tiempo de su casamiento, y el mismo año de 1949 se asienta en suelo Cabimense y fija su residencia en el Campo Hollywood, donde procrea tres hijos en unión de su esposa Magdalena Luzardo. Aún en la floreciente ciudad, se escuchaba la leyenda del “Reventón” y la fervorosa creencia de sus moradores, en que el “Chorro” paró, gracias a San Benito y a los tambores de los Sambeniteros.
Es el caso que al poco tiempo del suceso memorable, un grupo de masones provenientes de diversas regiones del país y del exterior, sienten el llamado de la unión, y fundan el domingo 22 de abril de 1929, la Respetable Logia “Ricaurte” Nº 82, que vendría a impregnar desde su fundación y para siempre con el espíritu masónico, al suelo Cabimense.
Nuestro conspicuo personaje, no resiste la atracción ni el influjo que proviene del accionar de los ilustres fundadores de la Respetable Logia Ricaurte, y toca sus puertas en búsqueda de los principios y enseñanzas de la Orden; lo aceptan y es iniciado el 5 de diciembre de 1953; recibe el grado de compañero el 12 de abril de 1954 y es exaltado al sublime grado de Maestro, el 15 de mayo de 1956.
A partir de allí, hace brillante carrera masónica hasta obtener el grado 33º, último del R\E\A\A\, este logro ocurre 20 años después, el 15 de mayo de 1976 -como cosa curiosa- el mismo día y mes de su grado de Maestro; corona su ilustre carrera masónica al ingresar como miembro activo del Supremo Consejo Confederado del grado 33º para la República de Venezuela, el día 19 de mayo de 1979.
El Masón mayor, a quien le agradaba ser llamado “El Cardenal”, sobrenombre dado según algunos, por seguir en jerarquía al IL\ y Pod\ H\ Pedro Alciro Barboza de la Torre, y ambos, grado 33º del Estado Zulia, activos en el Supremo Consejo, de lo cual se ufanaba con manifiesto y arrogante orgullo, vivió pues a plenitud; de Valencia hace breve escala en Puerto Cumarebo, de allí a Cabimas donde viviría 20 años, y luego a Maracaibo hasta el parpadeo de su vida terrena, su deceso ha sido sólo eso… un parpadeo.
Su dilatada y fructífera carrera masónica, sólo concluye con su pase al Oriente Eterno, el 5 de mayo del año 2010, -como cosa curiosa- el mismo día y mes en que se desposara 61 años antes, en aquel puerto cumarebero del Estado Falcón, con Magdalena Luzardo, la compañera de toda su vida.
Nuestro Querido Hermano en su longeva vida, nos lega algo que debemos mantener como vivífico ejemplo: Su fortaleza, convicción y pertenencia a la Orden a lo largo de 57 años.
Vivirá siempre entre nosotros, las nuevas generaciones de masones zulianos lo recordarán siempre, a ellos dedicaba gran parte de su tiempo y era feliz impartiendo docencia y a la vez con su habitual picardía, aclaraba sus dudas y como buen maestro les asignaba tareas.
Paz a sus mortales restos; su espíritu indomable estará siempre en el recuerdo.
